martes, 15 de abril de 2008

Más de 18 mil "píldoras del día después" se entregaron gratuitamente el 2007


La mayoría de las mujeres que solicitaron la píldora del día después el 2007, son de clase media, tienen entre 18 y 24 años y acuden al consultorio principalmente los fines de semana. En la Región Metropolitana, 7.228 mujeres recibieron la píldora el 2007, y durante ese mismo lapso más de 18 mil píldoras fueron entregadas en consultorios y hospitales a nivel nacional.

"Llegan asustadas y pidiendo disculpas" señala uno de los médicos de la posta central, uno de los principales puntos de entrega de Santiago. El recinto, entregó más de 120 dosis, antes de que el Tribunal Constitucional prohibiera la entrega gratuita del fármaco el pasado 4 de abril. Sin embargo, seguirán repartiendo el fármaco hasta que no exista un fallo oficial.

Una de las pacientes más jóvenes, en recibir la píldora del día después, tenía 14 años y solicitó la píldora tras haber mantenido relaciones sexuales sin protección. La misma razón motivió a la mayoría de las mujeres que solicitaron el fármaco en el Hospital de los Ángeles y en el centro de salud de Renca. En este último, decidieron implementar un sistema de "consejería", dónde seis matronas aconsejan a las pacientas para que adopten un método preventivo regular.


La mayoría de las jóvenes que solicitan la píldora ignoran que el Levonorgestrel pierde efectividad tras ser usado más de una vez y prometen concurrir a un servicio de ginecología.


jueves, 3 de abril de 2008

Cambiando el modo de ver TV


La TV es considerado por muchos, como el artefacto que mantiene pasivos a sus usuarios.
Pero esto, puede cambiar.

La TV, al igual como la mayoría de los medios, se ha visto beneficiada por los avances tecnológicos. Es más, gracias a TIVO, puede considerarse como un objeto interactivo.

¿Cómo?
Antes de analizar las herramientas de hipertextualidad que TIVO ha otorgado a la actividad de ver TV, es necesario explicar brevemente que es este aparato.
En palabras simples, TIVO permite grabar programas de la TV, en un disco duro. La diferencia con el tradicional VHS radica en que, al programar TIVO, se elige un determinado contenido, no un horario. Esto a la vez, permite que cada suscriptor de esta tecnología disfrute de sus contenidos preferidos cuando quiera.

Pero, ¿puede TIVO ser considerado un objeto interactivo?
Definitivamente sí.


TIVO, no permite que uno intervenga, cambiando la historia de una película. Tampoco permite cambiar el curso de un reallity show.
TIVO, permite que cada usuario cree su propia parrilla programática según sea su interés. El usuario sólo debe ingresar sus programas favoritos para que el aparato detecte, y sugiera, otros programas que pudiesen ser de su interés. Además, graba de forma automático los contenidos transmitidos hasta una hora antes, por si el suscriptor llega atrasado para ver algún programa. Con esto, otorga mayor flexibilidad a la actividad de ver TV.
A lo anterior, se suma que uno puede pausar o retroceder el programa que está viendo (todo esto en vivo). De esta manera, la actividad de ver TV cambia. Al televidente ya no se le impone una lista de contenidos en un determinado horario. Es él, el que elige cuando quiere ver algún programa. Así, el modo en que se muestran los contenidos, la actividad de ver TV, pasa a ser bidireccional, ya que es él el que ingresa cuales son sus programas favoritos. De este modo, arma una parrilla de acuerdo a sus gustos. La organización de los programas en la parrilla ya no es tarea sólo del canal. El canal, le ofrece al usuario ciertas opciones, pero es el televidente el que decide cuando consumirlas.
Por esto, el usuario toma una posición activa y pasa a ser parte de la creación de la parrilla (él es el que determina el orden). A su vez, el contenido de la parrilla ya no es rígido, sino pasa ser intervenido por el usuario, varía según lo que él elige ver en el momento que prende la TV. De esta forma la participación de él pasa a ser necesaria.
En otras palabras, TIVO contiene elementos de hipertextualidad . El usuario decide cuál es el camino que seguirá en la parrilla, cuando verá un determinado programa e incluso a que ritmo, ya que puede pausar o retroceder la escena que esté viendo.
El televidente ya no asume un rol pasivo, sino que es el creador que elige los contenidos y determina cuando los verá.
Es por esto que TIVO transforma la actividad de ver TV.